miércoles, 17 de octubre de 2018

10 años en la selva de concreto más grande del país

En 10 años la ciudad y yo hemos cambiado mucho, hemos crecido, quizás en unas cosas para bien y otras para mal, pero sin duda hemos aprendido de lo vivido.

El primero y más evidente de la ciudad es que ahora se llama Ciudad de México, no es más Distrito Federal, es un estado más de la República, sus delegaciones son parte del pasado y las alcaldías y alcaldes son lo de hoy. Habemos más habitantes en bici, también hay más contaminación, cada año las contingencias invaden en épocas de calor. Las zonas turísticas a mi parecer lucen más bonitas, casi todas, pero ya volvemos a escuchar lo de hace 20 años, asaltos, balaceras por aquí y por allá.

¿Yo? Comencé a trabajar en gobierno, ese del que en unos post anteriores me quejaba, ¿cómo lo interpreto? un poco de madurez, mis amigos y familia tendrán sus propias versiones de esto. Nunca he dejado de darlo todo en el trabajo, las trincheras son siempre variables, lo que sé ahora es que conocer otras perspectivas no hace más que enriquecer tu panorama, ni izquierda, ni derecha, ni centro, simplemente conocer sus puntos de vista, sus ángulos, lo tomo así: amplié mi espectro de visión.

Me he separado, me han roto el corazón, he viajado. Conozco todos los estados del país (no a detalle, pero ya vamos por menos), vivo sola en una colonia que cada día me deja palmadas en el corazón por una u otra razón.

10 años de crecer junto a la ciudad, de intentar formar el rompecabezas de una vida en una ciudad, una aguja en un pajar, que cada día sigue formando y construyendo. Quizás creí que a mis 33 algún día tendría la vida resuelta, resulta que no, que me sigo formando y construyendo, que ahora mismo no tengo rumbo fijo, a decir verdad no tengo ni rumbo, mucho menos fijo, pero soy feliz.

Sigan leyendo futuras entradas porque haré un personajito de ficción que quizás le de vida y jugo a este blog. Saludos y mucha felicidad para quien lea.

sábado, 25 de febrero de 2017

Parte de mi familia se ha ido volando

Cuando alguien querido se va, queda siempre un vacío por la ausencia. Hace 15 días mi familia perdió un pilar, y yo, justo en el cementerio vi que ella era tan buena, que dejó un mensajero para ese vacío.
Cuando estábamos rezando el rosario antes del entierro, comenzó a soplar un aire fuerte.
Debo decir que nos encontrábamos en una montaña con vista a Xalapa, que hasta ese momento se encontraba cubierto por una neblina de esas que a todos los xalapeños nos da nostalgia y nos encanta.

Entonces, sopló este aire, parecía que nos acariciaba la cara o intentaba llevarse nuestras lágrimas. Los pájaros volaron, pero hubo uno, muy bonito, con tonos verdes y rojos, que primero cantó y luego se detuvo en la copa de un árbol, de vez en cuando volvía a cantar, nos miraba y se quedó ahí un rato cantando y observando. Algo dentro de mí me hizo pensar que era mi tía despidiéndose y como siempre, estaba con nosotros.

Empecé a recordar mi infancia, cuando su casa estaba llena de pajaritos en jaulas, no eran de ella, creo, pero si los cuidaba, y eran una parte imprescindible de nuestras memorias con ella. En su casa siempre había alegría y pajarillos cantando con sus colores felices.

La caja empezó a descender y luego 3 hombres echaron tierra sobre ella. El viento sopló más fuerte, yo pensé en ella, en mi abuelita, en mi tío, en mis bisabuelos, y todos con quien seguramente se reuniría ella en el más allá. Entonces, una parvada voló más cerca de nosotros para luego irse a lo lejos. El pájaro que nos había observado ya no estaba tampoco. Pensé que eran todos ellos despidiéndose de nosotros, recibiéndola a ella, juntos volaron felices al más allá.

A partir de ese día he escuchado el canto de pájaros, al despertar en casa, al llegar al trabajo, en la calle. Cada que los escucho se que mi familia está cuidándome, me gusta pensarlo, fuera de religiones y creencias establecidas. Eso a mi me da paz, me reconforta y me hace pensar que están bien y que me siguen acompañando.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Mi 'desangelado' ¡Viva México!


El único ¡Viva México! Que escuché este 15 de septiembre fue el de los niños de mi cuadra que gritaban emocionados y corriendo por la calle.

Las calles vacías pero con algunos hogares con luces encendidas y reuniones familiares y de amigos para ofrecer esa cena que ‘celebra’ a México.

Hoy el orgullo nacionalista que sienten algunos, no lo sienten el resto de los días del año, pero hoy se ponen la camiseta y no es por que juegue la Selección de Futbol.

Yo miro a un México desangelado, si, las calles olían a pólvora y los cielos, como cada año, se pintan de colores tricolor, y algunos otros, es noche de fiesta, mañana quien sabe.

Mientras en algunas partes del país los ‘gritos de Independencia’ se cancelaron por los huracanes y tormentas tropicales que destruyeron estructuras y sueños de unos; otros festejan como si reformas, mal gobierno, corrupción, pobreza y hambre no existieran en el país.

Yo no hago mucho, antes, era de mis fechas preferidas y celebraba y me alegraba como pocos, hoy me guardo temprano, salgo a mirar al balcón los fuegos artificiales que a pocos kilómetros se queman en delegaciones y el zócalo de la ciudad, ya no es noche de fiesta para mí. México me duele, pero la verdad no se como curarlo.

Como muchos otros, que quizás piensen como yo, me veo envuelta en la vida cotidiana sin saber qué hacer por mi país, se que necesita curas, remiendos y guerreros, pero no se como actuar, por donde empezar.

Quisiera que mi México despertara del letargo, que ahora comiera pozole, bebiera tequila y mañana despertara con cambios que nos llevaran a un bienestar de masas, no de algunos pocos. ¿Cómo hacerlo?, si alguien tiene la respuesta, yo lo escucho, tiene mi atención, por que esta noche, no puedo decir ¡Viva México!

jueves, 7 de agosto de 2014

Sueño de muchos sueños de verano

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Sueño doble surrealista estilo ‘El Origen’

Me encuentro en la casa de unos familiares, el hogar no lo conozco realmente pero en el sueño me siento muy familiarizada. Entre mi gente se encuentra una amiga de la primaria con su pequeña bebé de meses, la niña se convierte en bebé real y en muñeca de plástico tipo ‘Nenuco’. Yo la cargo y juego con ambas como si fueran una sola. De pronto la muñeca desaparece y me siento triste, miro a mi amiga y me dice que no pasa nada, que le cuente de mi vida, pero no dejo de pensar en la niña, como si yo la hubiera perdido.

Me dirijo hacia donde están mis  parientes para expresarles mi sentir sobre la muñeca, pero no me dicen nada, como si no me escucharan ni vieran, me siento completamente abrumada.

De pronto cambio de escenarios y de compañía sin control en sueños.

Voy y vengo hasta que “despierto” acostada en una habitación con una cama grande, una ventana grande del lado derecho con bordes de madera maciza y muchos muñecos de peluche de frente. Me paro de la cama y me asomo por la ventana, en donde observo nuevamente aquellos escenarios, veo del lado izquierdo gente caminando con pequeñas linternas de fuego en la obscuridad de la noche, como una procesión en medio de un obscuro bosque, luego desaparecen y al mirar al lado derecho a través de la ventana veo que es de día, un atardecer rosa y una feria al fondo. 

Al cambiar de escenario me siento confundida y vuelvo mi mirada a la habitación que me es completamente desconocida, me dirijo hacia los peluches, los observo y entonces pongo atención en la puerta de madera pesada y vieja que se encuentra también frente a la cama, la abro y veo detrás de ella, en una pequeña habitación con computadoras a un grupo de 4 o 5 personas sentadas en círculo platicando. Una de ellas, la del fondo, es una amiga de la preparatoria que es psicóloga, quien al ver que estoy asomada me lanza una rápida mirada, entonces cierro la puerta pero logro escuchar que hablan de un experimento, de mis sueños y reacciones.

Entonces vuelvo a recordar o entrar en otro sueño hasta perderme nuevamente como si estuviera inconsciente pero ahí, parada detrás de la puerta que acabo de cerrar.

En ese otro sueño de hace algunos años visitaba un hotel que tenía un pasillo largo subterráneo con pilares blancos de cemento y una hilera de ventanales, parecía más bien un acuario, los ventanales están acompañados por sillones cómodos para sentarse y mirar a través de los cristales naturaleza, obscuridad o colores intensos y claros. No es la primera vez que un escenario surreal regresa en mis sueños.

Desaparezco del hotel/acuario y estoy en otro escenario de otro de mis sueños del pasado: un terreno baldío en donde hay una casa a la que me dirijo, en medio de la nada y polvorienta, por estar ‘navegando’ con mi inconsciente puedo ver el terreno baldío desde las alturas, se parece al esquema de la colonia donde se encuentra una plaza comercial pequeña en Xalapa, Veracruz, ciudad en la que nací, pero como si hubiera sido antes de su construcción, aspecto que conscientemente no recuerdo. La tierra es amarilla, seca, hay mucho polvo. Me dirijo hasta esa casa, pero no logro llegar.

Parpadeo y vuelvo a mi “realidad”, sigo de pie en la habitación de la cama grande detrás de la puerta pensando en quiénes son esas personas y por que realizan experimentos conmigo y mis sueños, me pregunto ¿cómo es que me tienen ahí? y ¿cómo llegué ahí?

Logro salir de la habitación con solo mirar a través de la ventana, me encuentro en el atardecer rosa y luego en la noche con la gente de las linternas. Pronto me abruma la sensación de no saber cuál es la realidad del sueño, o el sueño del sueño. O cuando podré despertar, si lo haré algún día.

Despierto agitada, por fin, volviendo a la realidad. 

PD: Toda esta experiencia en verdad la soñé tal cual, necesitaba escribirla.

miércoles, 26 de junio de 2013

Recuento

Recuento de los que se han ido mientras yo no escribía.

Monsi. Lo acompañamos del museo de la Ciudad hasta el Palacio de Bellas Artes, lento, el último recorrido que dio por la zona Centro de la Ciudad de México, en silencio, era una mañana nublada y fría. Luego, el velorio con los famosos y personalidades que le quisieron dar un último adiós. La bandera gay sobre su ataúd y encima de ella la de México, ¿o al revés? No lo sé. También había flores. Elenita (como le dicen sus amigos) me hizo llorar, al leer aquel poema de W. H. Auden que más bien parece un epitafio 'Paren todos los relojes' él, se había ido.

Chavela, aquella del poncho rojo también nos dejó. Esta vez ya lo vi a la distancia, a través de las pantallas de televisión que transmitían especiales que la hacían cantar. Hace ya casi un año, para las noches de bohemia, ella sigue entonando canciones al compás de los tequilas y mezcales.

Fuentes se fue hace un año un mes. Me enteré por vía Twitter. Ahora las noticias 'vuelan' así, yo me encontraba en Playa del Carmen en un viaje de trabajo cuando llegó la noticia.

Resulta que recordé a estos que se fueron por que en la primera publicación de este espacio donde hablo de un operativo de droga, la nota que mató a todas aquel día fue la muerte de Michael Jackson, que casualmente ayer, cumplió 4 años.

Otros cambios...

Yo cambié de trabajo, lo que a la vez me cambió la forma de vivir.

México cambió de presidente, y no, no regresamos 12 años en el tiempo, pero si, regresó el PRI a Los Pinos.

México aún no es campeón de una Copa Mundial, pero ganaron el oro en futbol en las pasadas olimpiadas.


Parece que el país no ha cambiado mucho pero para elegir al presidente priista parecía que la juventud había despertado, unos cuantos apoyaban las protestas de los jóvenes quienes no querían que el poder llegara de nuevo al partido tricolor, sin embargo fue más fuerte el aparato de poder, así que ni modo ahí están de nuevo.

¿Qué sigue?

No abandonar este blog como lo había hecho, pues he descubierto que muchas cosas buenas pasan en este país que son dignas de contar. Existen niños genio, jóvenes emprendedores y/o revolucionarios, deportistas que llegan al Everest, artistas de talla internacional, proyectos ecológicos que cambiarían mundos, sueños por cumplir...

Recuperar el hilo de la vida

Más de un año sin escribir y al ver las fotografías de lo que pudo haber sido este blog de no haberme alejado, quizás sería mucho mejor.

'La chilanga vida' me ha tratado muy bien, la verdad es que no hay quejas, si, bueno, lo de siempre, las cosas son caras, la vida es cara, pero ¿en dónde no?

Como mi post anterior lo dice, he conocido muchos lugares de esta gran urbe, algunos otros del país. Creo que lo que vale la pena decir es que uno es feliz cuando quiere serlo. Que uno es feliz por uno mismo, estas cosas que ya se han escuchado de mucha gente. La verdad es que si, soy feliz y eso es gracias a mis amigos, mi familia, mi pareja, y ellos soy feliz por que yo lo soy, no se si me doy a entender.

La onda es lo siguiente:


"la felicidad es sentir que estas en el camino correcto a cada momento"
Thich Naht Han

¿En dónde lo vi? No lo se, pero es muy cierto. Por el momento soy feliz pero me encuentro a mi misma buscando más felicidad, lo que es cierto es que mientras me alejé de este blog, descubrí más cosas de mi persona, que sin duda me han formado.

lunes, 4 de junio de 2012

Muchas cosas han pasado

Leo que mi última publicación ya tiene casi 3 años.

Todo ha cambiado, ahora tengo el trabajo que deseaba en aquella época, he pasado las peores desilusiones y quizás hasta traiciones, he salido adelante poco a poco y lentamente.

He hecho amigos, he conocido muchos lugares, cada uno de mis días ha sido una nueva aventura, creo que me he descubierto en cada uno de ellos.

Mi escencia no ha cambiado.

En los próximos días o meses me despediré de "La chilanga vida" que me ha enseñado a vivir, que me ha hecho descubrir que lo más importante es lo que está dentro de las personas y vine hasta acá solo para entenderlo, eso que está dentro, que nos forma, que nos llena, que nos hace vivir.

Nuevas aventuras vendrán, nuevas experiencias.

Dicen por acá y por allá que venimos a esta vida a tratar de ser felices, es lo que busco ahora.