lunes, 15 de septiembre de 2014

Mi 'desangelado' ¡Viva México!


El único ¡Viva México! Que escuché este 15 de septiembre fue el de los niños de mi cuadra que gritaban emocionados y corriendo por la calle.

Las calles vacías pero con algunos hogares con luces encendidas y reuniones familiares y de amigos para ofrecer esa cena que ‘celebra’ a México.

Hoy el orgullo nacionalista que sienten algunos, no lo sienten el resto de los días del año, pero hoy se ponen la camiseta y no es por que juegue la Selección de Futbol.

Yo miro a un México desangelado, si, las calles olían a pólvora y los cielos, como cada año, se pintan de colores tricolor, y algunos otros, es noche de fiesta, mañana quien sabe.

Mientras en algunas partes del país los ‘gritos de Independencia’ se cancelaron por los huracanes y tormentas tropicales que destruyeron estructuras y sueños de unos; otros festejan como si reformas, mal gobierno, corrupción, pobreza y hambre no existieran en el país.

Yo no hago mucho, antes, era de mis fechas preferidas y celebraba y me alegraba como pocos, hoy me guardo temprano, salgo a mirar al balcón los fuegos artificiales que a pocos kilómetros se queman en delegaciones y el zócalo de la ciudad, ya no es noche de fiesta para mí. México me duele, pero la verdad no se como curarlo.

Como muchos otros, que quizás piensen como yo, me veo envuelta en la vida cotidiana sin saber qué hacer por mi país, se que necesita curas, remiendos y guerreros, pero no se como actuar, por donde empezar.

Quisiera que mi México despertara del letargo, que ahora comiera pozole, bebiera tequila y mañana despertara con cambios que nos llevaran a un bienestar de masas, no de algunos pocos. ¿Cómo hacerlo?, si alguien tiene la respuesta, yo lo escucho, tiene mi atención, por que esta noche, no puedo decir ¡Viva México!

jueves, 7 de agosto de 2014

Sueño de muchos sueños de verano

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Sueño doble surrealista estilo ‘El Origen’

Me encuentro en la casa de unos familiares, el hogar no lo conozco realmente pero en el sueño me siento muy familiarizada. Entre mi gente se encuentra una amiga de la primaria con su pequeña bebé de meses, la niña se convierte en bebé real y en muñeca de plástico tipo ‘Nenuco’. Yo la cargo y juego con ambas como si fueran una sola. De pronto la muñeca desaparece y me siento triste, miro a mi amiga y me dice que no pasa nada, que le cuente de mi vida, pero no dejo de pensar en la niña, como si yo la hubiera perdido.

Me dirijo hacia donde están mis  parientes para expresarles mi sentir sobre la muñeca, pero no me dicen nada, como si no me escucharan ni vieran, me siento completamente abrumada.

De pronto cambio de escenarios y de compañía sin control en sueños.

Voy y vengo hasta que “despierto” acostada en una habitación con una cama grande, una ventana grande del lado derecho con bordes de madera maciza y muchos muñecos de peluche de frente. Me paro de la cama y me asomo por la ventana, en donde observo nuevamente aquellos escenarios, veo del lado izquierdo gente caminando con pequeñas linternas de fuego en la obscuridad de la noche, como una procesión en medio de un obscuro bosque, luego desaparecen y al mirar al lado derecho a través de la ventana veo que es de día, un atardecer rosa y una feria al fondo. 

Al cambiar de escenario me siento confundida y vuelvo mi mirada a la habitación que me es completamente desconocida, me dirijo hacia los peluches, los observo y entonces pongo atención en la puerta de madera pesada y vieja que se encuentra también frente a la cama, la abro y veo detrás de ella, en una pequeña habitación con computadoras a un grupo de 4 o 5 personas sentadas en círculo platicando. Una de ellas, la del fondo, es una amiga de la preparatoria que es psicóloga, quien al ver que estoy asomada me lanza una rápida mirada, entonces cierro la puerta pero logro escuchar que hablan de un experimento, de mis sueños y reacciones.

Entonces vuelvo a recordar o entrar en otro sueño hasta perderme nuevamente como si estuviera inconsciente pero ahí, parada detrás de la puerta que acabo de cerrar.

En ese otro sueño de hace algunos años visitaba un hotel que tenía un pasillo largo subterráneo con pilares blancos de cemento y una hilera de ventanales, parecía más bien un acuario, los ventanales están acompañados por sillones cómodos para sentarse y mirar a través de los cristales naturaleza, obscuridad o colores intensos y claros. No es la primera vez que un escenario surreal regresa en mis sueños.

Desaparezco del hotel/acuario y estoy en otro escenario de otro de mis sueños del pasado: un terreno baldío en donde hay una casa a la que me dirijo, en medio de la nada y polvorienta, por estar ‘navegando’ con mi inconsciente puedo ver el terreno baldío desde las alturas, se parece al esquema de la colonia donde se encuentra una plaza comercial pequeña en Xalapa, Veracruz, ciudad en la que nací, pero como si hubiera sido antes de su construcción, aspecto que conscientemente no recuerdo. La tierra es amarilla, seca, hay mucho polvo. Me dirijo hasta esa casa, pero no logro llegar.

Parpadeo y vuelvo a mi “realidad”, sigo de pie en la habitación de la cama grande detrás de la puerta pensando en quiénes son esas personas y por que realizan experimentos conmigo y mis sueños, me pregunto ¿cómo es que me tienen ahí? y ¿cómo llegué ahí?

Logro salir de la habitación con solo mirar a través de la ventana, me encuentro en el atardecer rosa y luego en la noche con la gente de las linternas. Pronto me abruma la sensación de no saber cuál es la realidad del sueño, o el sueño del sueño. O cuando podré despertar, si lo haré algún día.

Despierto agitada, por fin, volviendo a la realidad. 

PD: Toda esta experiencia en verdad la soñé tal cual, necesitaba escribirla.